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· La Luna ·· Ponga a dormir el corazón, no piense · |
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Deber social. Por un momento tuve miedo de estornudar y que me lincharan. O me envolvieran en una bolsa de consorcio, me tiraran a un costado y me separaran del resto de la manada que intentaba sufragar un domingo de lluvia. Había escuchado que se recomendaba una distancia social de 1 metro (porque postergar las elecciones, igual que las clases, jamás) me reí. No quise creerlo. Incrédula de mí, llegué y estaban todos separados como si la lepra fuera una derivación de esta gripe novedosa, se hermanara al ébola y se contagiara con la mirada. Al barbijo creo que nos acostumbramos todos, aunque sea por la pantalla (‘la pantalla’ qué termino más apropiado para las circunstancias de esta “epidemia”). Pero ver a tanta gente, sin hablar entre sí, sin mirarse, separándose del otro en gestos que rozaban el asco, tapándose las caras, mirando al piso para que nadie equívocamente confundiera la coincidencia visual con la invitación a una charla que podría costarles -según dicen las no-ticias- la vida, la paranoia a un metro, eso, no lo había visto nunca. Y me asusté. Me asusta este contagio de miedo (qué ironía). Me asusta la velocidad con la que sin pólvora se hace volar por el aire al sentido común general. Suponiendo que tal cosa exista y no esté siempre sujeto al pánico y la “sabiduría” masiva que amablemente nos es traducida por los noticieros, porque somos tan pero tan tontos, que ni siquiera podemos ya sacar nuestras propias conclusiones. Nos doy miedo, casi lástima. Porque más allá de los argumentos de uno y otro lado (¿hay dos lados?) la desconfianza es más fuerte. No puedo evitar desconfiar de todo esto cuando día por medio me parece estar viviendo adentro de un libro de Orwell. No puedo dejar de pensar que el laboratorio que estaba a punto de quebrar, es el que ahora nos va a salvar la vida. Y cuando escucho a grupos de chicos, militantes, jóvenes y no tanto, espero que cuestionen lo establecido, que hagan preguntas, vean un poco más allá. Pero no. En cambio escucho como convierten lo que Quiero gritar, pero cada vez menos gente sale a la calle, y las opiniones se ven de 20 a 21 por su canal habitual. Ahorre tiempo, no opine. Y la gente empieza a recordar cifras de muertes de acá y allá, engordadas con los de un poco más allá, y retocadas por un par de quizás, recuerda lugares, protocolos y se olvidan del teléfono del vecino, del nombre del ministro de economía, de los accidentes de tránsito (eso es morir por algo evitable), del hambre y así, hasta olvidarse de casi todo. Menos, que hay que separarse un metro, y lavarse las manos con alcohol en gel, comprar barbijos muchos, muchos. No hablar con nadie, no respirar el aire putrefacto del común de la gente como uno y no tanto, porque mmmm…mirá como estornuda….mmmm. Supongo que falta tiempo, solamente, para saber qué pasa en realidad. Quizás esta sea de las animaladas más grandes que haya escrito y esté absolutamente equivocada en lo que pienso. No lo sé. Pero tengo miedo, tengo miedo de tener mocos, de estornudar un día en un colectivo y no poder volver a mi casa. No sin antes haber abonado los casi 300 mangos que dirán si mi gripe es A, B, C o ABC1, antes de que me enchufen medicamentos que gracias a dios (?) provee el estado. Tengo miedo de despertarme un día y darme cuenta que preguntarse pasó de moda y la moda es lo único que importa, que las enfermedades son el último grito financiero, que las guerras son más sucias y menos eficientes, que el poder y el dinero mueven al mundo y ya encontraron todas las maneras de funcionar prolijamente, con irónica asepsia. Tengo miedo de despertarme un día y que hayan encontrado por fin la manera de encerrarnos voluntariamente a todos, aislarnos, hacernos fanáticos de los datos inútiles, tengo miedo de un día, cuando vuelva de hacer de cuenta que voto, escuchar que ganó un lugar en un organismo de gobierno un total pero súper mediático desconocido, apellidado, por ejemplo, de Narváez. Tengo miedo de prender la tele y escuchar solo números, ningún nombre, mucho menos una idea, tengo miedo de que el rating, la superchería y la felicidad sean lo mismo. Y que un partido político re Pro Tengo miedo de que no importe. moon walk (away) Otro más que era único en su tipo y...era. Empieza hoy esa extraña
clase de pasado imperfecto que hace que para siempre siga siendo,
porque justamente, ya no es. Deja de existir y se va llevando de a
poco, juntos con muchos otros, todo el mundo - llamemosle- artistico
que conocí en mi vida. Algo parecido me pasó con Peña, solo que a él lo
conocí cuando ya podía apreciarlo y entender por qué me gustaba. En
cambio él, parece por mi edad, que siempre estuvo ahí, medio de fondo,
casi obligatoriamente, en las canciones que nos enseñaban para aprender
inglés, en los boliches, en todos lados. O como Tato, como Guinzburg,
Pavarotti, que se yo, son tantos... Es raro pensar que tenga que explicarle alguna vez a personas más chicas que yo quienes fueron... Porque no va a haber más nada suyo en el futuro que no sean ciclos de perpetuo repetir su pasado. Junto con la nostalgia de otras décadas y esa manera de hacer música que fue suya y solo suya. El Moon walking que nunca me salió y su marca personalísma en musica que hacía que los huesos se movieran solos. Aunque personalmente y de cerca era algo así como un espectáculo grotesco andante, me duele en la música. O será que hace poco estuve mirando cosas muy viejas, los primeros Les Luthiers, Leo Masliah me recuerda a la primaria, la Argentina de Tato sigue siendo inigualable... Son unas cuantas cosas que quedan repitiendose para no repetirse nunca más. Maldita nostalgia. Necrosis artística progresiva y re-generación simultánea... Así es el tiempo. =( ...HEY!!!! no puedo evitar mencionar (aunque quisiera no notar el parecido) o tener algo más interesante para aportar a la humanidad (?) que... ESTA IGUAL!! (si no viste Network o Zeitgeist ni te gastes)
70 verbos, biromes y servilletasDormía, creo. Amanecí anhelando prosperar. Apetecía triunfar. Decidí jugar. Salí corriendo. Conduje volando. Arriesgando morir. Calculé. Aposté, proyectando ganar. Logré empatar. Debí parar. Presumiendo continué. Odié perder. Sufrí, recuerdo. ¿Habría podido acertar?, especulé. Supe olvidar. Recapacité. Elegí renacer. Resolví mejorar. Ansío aprender, ¿entendés? Sigo temiendo fracasar. Pretendo ir volviendo, regresar partiendo. Intentaré llorar, chillar, patalear: podría reventar. Estuve tratando. Desearía conseguir explotar. ¿Llegaré? Detesto alardear. Quiero probar. Terminaría diciendo: llueve.
Leo Maslíah
cuelgue
Ponele, que este sea un motivo de ausencia. Es muy bueno y caló demasiado hondo en mi ñoñez interior.
Además tengo un par de proyectitos (no, no insistan, por contrato no puedo contar de qué se trata) que empiezan en: divertido, pasan por: interesante, y podrían terminar en: maravilloso (¿?). Quién sabe – si alguien sabe me manda un mail-. Como yo no sé, me voy a dedicar a averiguarlo.
También les quería contar, como quien no quiere la cosa (claro, quién podría querer contar algo así) que por fin soy un poco capaz –o menos incapaz- de tocar en el piano un conjunto parejo de compases que en Youtube no aparecen, desde la primera opción a la décima, tocadas por un japonesito/a con los ojos vendados, de 5 años, ponele, con los pies pendiendo de minúsculas banquetas. Tocan bien los muy malditos. Sepan que es muy gracioso ser derrotado (¿?) moralmente por un infante oriental, sépanlo. A veces tengo miedo de encontrar algún video en que estos pequeñitos seres (además de destruir con su insultante juventud lo que considero logros importantísimos) toquen al mismo tiempo que se cortan las uñas con un alicate de madera, afilan un sable corvo, pintan con los pies una reproducción del Guernica, o peor, arman un cubo rubik con la lengua. Temo que llegado el caso, debería morir. Entonces, digamos que por el bien de mi vida, me tomo una vez más el buque al spa mental que tantas otras veces me socorre. Me pongo entre paréntesis un rato. Digamos eso, total, en el fondo todos sabemos que no podría ser menos importante dónde esté o qué haga. También podemos sospechar, porque me conocemos (=P), que pasado mañana me agarra el ataque posteador y nadie me saca de acá adelante. Let flow. De onda, porque tuve un lindo día, les dejo algunas cosas interesantes que todos deberían conocer antes de perecer. Las películas: Bagdad Café, Brazil, Mulholland drive, Delicatessen, el experimento, el eterno resplandor de una mente sin recuerdos, Bellow submarine, entre otras. Los libros: la insoportable levedad del ser, la metamorfosis, 1984, las ciudades invisibles y cualquier cosa que haya escrito mí amado Julio. Las pinturas de Dalí, los versos de Girondo, la fotografía toda, esta suite, esta sonata y este corto. I II IIIExisten tres tipos de personas,
contradecir al vacío
Lo leve : pesa en el cuerpo nunca, a : La verdad
Las contra dicciones
son certezas potenciales son mentiras im posibles las preguntas pueden ser todas las piedras o el mejor camino
Porque: No
convence: lo incuestionable No conmueve: la
cantidad
Afuera de la hoja
de fallas de faltas
de fichas
de fechas de pactos
de La
vida
a pesar de todo.
.
moonlight perorataLa
ingenuidad galopante que se esconde bajo el nick de la profecía
autocumplida es “llamarse” Luna y pretender dormir de noche. Imposible.
Imposible a esta altura cambiarme a Sol, entonces… asumimos lo que
tenemos y al mal tiempo, quejate con el servicio meteorológico. Así es
que desde que el calvario de las no-noches se apoderó de mi vida, no
hago más que dedicarme a cavilar durante largas y horizontales horas a
más no querer, con los ojos del tamaño de febo pero contemplando la
penumbra que no cansa, y ponele, a dilucidar misterios de la ciencia y
la filosofía, desentrañar conductas indescifrables de conocidos,
desconocidos o personajes de películas, y sobre todo, a hacerme
preguntas. También me dedico con mucho ahínco a las cadenas de
pensamientos, que en mi caso, poco tienen de cadena, y mucho de maraña.
Entonces, mientras pensaba en que Beethoven, de tener un celular hoy en día, lo tendría en vibrador y poco le importaría que en él sonara Para Elisa, pensaba en esos personajes que nunca vieron brillar la obra de su vida porque la vida se les acabó antes (Van Gogh, Kafka, Beethoven y su última sinfonía, etc), y al revés, pensaba en quienes inventan sus logros para poder facilitarse en vida mejores oportunidades a costa de, básicamente, mentir, recordé que existe esta especie de empresa demencial(mente necesaria para algunos) que limpia tu ‘prontuario’ en la net y te inventa actuaciones célebres así como demás antecedentes necesarios para que, en caso de ser googleado, nada terrible se sepa, toda información que no existe y no hace más que acercarnos a 1984 sin que nadie parezca notarlo (los que no leyeron el libro están perdonados), recordaba una vez más que Brazil es una de las mejores películas que vi en mi vida y no puedo dejar de recomendarla a todas las personas con las que hablo, recuerdo que últimamente muchas de mis conversaciones giran en torno a libros/películas/series/cuadros/historia/música y sin saber cómo, la mayoría termina en algo así como que hay muchísimas cosas que no entiendo de este mundo, y que en la vida uno hace lo que puede -pero que hay que querer poder- y los demás también, y si la ley del talión (o de reciprocidad del código de Hammurabi, como más te guste) no te va, en este mundo, en estas latitudes y en esta época del año, sos un perfecto imbécil, imbécil pero tranquilo, y así, saltando de piedra en piedra, envuelta en malditos juncos cada tanto, empantanándome en mi (misma si, Cecil) y volviendo a salir, pensé en las muchas interesantes personas que conocí y/o reconocí en este tiempo, y en cómo cada uno de ellos sin estar necesariamente enterados hicieron o bien la pregunta justa en el momento indicado, o permanecieron en el momento indicado, sin hacer demasiadas preguntas, ambas cosas valorables y necesarias, siendo que soy una mina muy así, que todo lo piensa para, idiotamente, no caer en la cuenta de que así también todo lo sufre, desde breve hasta gravemente y epa, mina, dije mina, me di je mi na a mi mis ma, y muchas veces lo hago; pero por qué, es acaso malo, es como llamarse a uno mismo infeliz, o es asumir un modismo popular, coloquial, lunfardo o como sea, sin mayor perjuicio, qué será de las que nos llamamos tanto minas como mujeres, porque ciertamente no es lo mismo (o esto es lisa y llanamente un pensamiento de mina) que el tipo que se autodenomina tipo (y pocos piensan en la tipificación, la estandarización versus la identidad) pero qué es el lenguaje, sino esa estandarización de todas las cosas de este mundo, a través de una cultura que al mismo tiempo es identidad masiva, para terminar haciendo que tanto Bach como Néstor en Bloque sean música, los ñoquis caseros de mi abuela o esas porquerías perpetradas en laboratorios sean alimentos, y así, y así, y así, pero qué es lo que hace que una mina sea una mina; qué tienen que ver las otras minas con nosotras, seremos profundas, oscuras, peligrosas, tóxicas, escondiendo tanto mugre como riquezas que valen más o menos lo que todo el oro del mundo, aunque nadie sepa cuánto es, ni exactamente a qué se refiere cuando usa esa frase, o las otras, como que todas las minas son iguales, y los tipos también, porque eso es un tipo, y las mina somos tipo también, pero por qué, por qué, por qué; y me duermo. Si alguien tiene la amabilidad de responder siquiera con un esbozo de teoría casera, se lo agradeceré en el próximo descanso que poco tiene que ver con la luna nueva, porque soy siempre la misma mina, que acá se llama luna, y que tiene serios problemas para conciliar el sueño, para dejar de pensar y sobre todo, para acortar oraciones. en el closet Un pantalón que hubiera jurado que jamás parecería una calza. Esa musculosa de colores que uso a veces para dormir. El pulóver verde que me regaló mi prima y usé una vez (en su presencia) Una camperita roja de los 90’s. Es terrible. Tenía un flogger escondido en el placard y no me había dado cuenta. juanita y los clonosaurios[...o de como olvidar aquello de 'no te subas las medias que es una foto carnet'] Para el monitor de la dama y la palm del caballero, les presento, oh lectores, una nueva evidencia de que los blogs son los peores amigos de los perros y los mejores amigos de quienes torpemente intentamos justificar nuestro aislamiento social. O tal vez sea que, llegado este moderno momento actual, pocas son las personas que todavía hacen cosas analógicamente correctas, como escribir cartas, pintar cuadros, plantar hijos, tener árboles. Y después estamos nosotros, los que vivimos un poco allá, un poco acá, y encontramos muchas cosas que hacer en las adorables computadoras, muchas manera de convertir en hechos algunas que otras absurdas (y no tanto) ideas. Supongo que por motivos así muchos de nosotros tenemos blog, y todos los demás querrían (?), pero no los tienen.
Entonces, les decía… no, no, no se paren a aplaudir todavía (?) he aquí la novedad, la verificación de que ya estás terriblemente jodido cuando además de saber editar el HTML de tu blog, podés diseñar una plantilla entera a tu antojo. No solo eso, sino que además, podes conseguir secuaces y clonarlos (a los blogs, no a los secuaces). Así es que nacen estas cosas y puedo presentarlas hoy, en este humilde pero emotivo acto, ante sus enrojecidos ojos en sus aspectos: cielo, clorofila, oro y sangre.
¿Qué es, preguntarán?
Ni siquiera yo puedo saberlo, pero es.
Y ahí están. Perfiles psicológicos del lector de Blogs.(por la licenciada Ana H. Lista) Luego de un extenso período de estudios de postgrado en el exterior, de hacer cursos de formación y diplomarme en HTML* es que he llegado a elaborar una teoría acerca del perfil psicológico de los lectores de Blogs. Circunscribamos esto al contexto de desconocidos, que no teniendo nada mejor que hacer o, queriendo evitar eso que deben hacer, se dedican a leer blogs de otras personas (acaso nuestros, acaso este). Se va llegando, pasando de unos a otros, siguiendo líneas de enlaces, o simplemente puede ocurrir que se llegue a una determinada página, como quien diría, por casualidad. Sea cual fuere la ruta de entrada, lo que me interesa explicar es el comportamiento de quien se encuentra por primera vez en el universo virtual de un autor desconocido. Claramente no pueden delinearse, a la ligera, comportamientos completamente standard. Hay cuestiones como la edad, género, idioma, ocupación, tiempo disponible para ser perdido –o invertido-, lo que buscaba cuando llegó, etc. que influyen en la manera de recorrer un blog. Voy a analizar dos casos emblemáticos, debido a la complejidad que significaría abarcarlos a todos, y la subsiguiente necesidad de tener que escribir un libro de varios tomos explicando una cuestión vital para la vida postmoderna. Contexto. Individuo que llega a un blog de casualidad. El blog está escrito por una mujer, en este caso. Pueden suscitarse dos comportamientos y ambos requieren que dicha página cuente con ambas cosas, textos y fotos. Existen por lo tanto dos tipos de visitantes, tres en realidad. Los que miran las fotos, los que leen los textos, los que sobrevuelan ambas cosas muy rápido (como una visita a lo slideshow). Caso A. El visitante ávido de imágenes naturalmente sentirá la necesidad de explorar todas y cada una de las fotos que existan publicadas. Alguien con mucho tiempo puede incluso pasar por el archivo y comparar apariencias, estaturas y vestimentas a lo largo del tiempo. Este tipo de visitante equivale a quien, al encontrarnos por la calle, antes de saludar y dialogar, observa. Si se trata de personas del sexo opuesto, el visitante del caso A, es esa persona que deliberadamente al vernos llegar, nos mira el escote, y cuando se despide después de una breve y poco interesante charla, nos mira el culo. Si se trata de alguien del mismo sexo, el visitante A, equivale a esa mujer que al vernos entrar a una fiesta, bar, baño público o cumpleaños, nos mira desde los zapatos hasta el flequillo, encontrando, odiosamente siempre, el elemento que no combina. Caso B. El lector. Este tipo de visitante se siente atraído por los escritos. Dependiendo del tiempo disponible, el estado de su vista y el horario del día, podrá optar por textos de diversa longitud. (La métrica recomendable para quienes escriben y desean captar la atención de estos individuos es de no más que una carilla de A4, tamaño de letra 11, espacio 1,00). En este caso, la calidad de los escritos y la afinidad escritor-lector, puede suscitar tres tipos de comportamiento. B1. Lector soltero del sexo opuesto: previa verificación de química ante la lectura, sentirá intriga por la edad y estado civil de quien escribe. La búsqueda de tales datos, probablemente lo lleve a leer muchos más textos, incluso los que exceden la longitud recomendable. Para el caso de una futura amistad, ya puede decirse que no son tan desconocidos. Verificando un estado civil o edad no correspondientes con las primeras expectativas inconcientes ante el agrado, dejará probablemente algunos comentarios, y seguirá pasando, amablemente. B2. Lector del sexo opuesto con pareja, o lector del mismo sexo: habiendo verificado la calidad de los escritos, en caso de que sean de su total agrado, agregará inmediatamente la página a sus favoritos, pasará frecuentemente al principio, dejará algún comentario en los textos que lo permitan, y con el tiempo, de no prosperar una amistad o relación similar (léase, comentarios recíprocos en el propio blog, compra de libros publicados, o invitaciones a chatear) las visitas se harán menos frecuentes. B3. Lector descuidado de cualquier género o estado civil, que sólo lee algunos pocos textos: volverá, después de haber verificado su satisfacción con lo previamente leído, para notar que ha seleccionado al azar las mejores cosas que el escritor publicó, sintiendo la consiguiente desilusión (mínima) y corroborando que todo lo demás son soberanas estupideces, o textos extremadamente largos, complejos y aburridos, desertará para siempre del blog que significó un supuesto hallazgo. El tipo de comportamiento de los individuos agrupados en el caso B, corresponde en la vida real (el paralelo a lo cotidiano es inevitable por el carácter ilustrativo y la claridad pretendida por el estudio) a quien, iniciando una charla casual con el escritor –interlocutor en el ejemplo- realmente se interesará por lo que éste tiene para decir. Son las personas que escuchan (además de mirarnos el culo y saber qué es lo que no nos combina) y con las que se puede mantener diversas, entretenidas, y muy interesantes charlas sostenibles en el tiempo siempre que las circunstancias acompañen. Caso C. El visitante slideshow. Podría considerarse un híbrido de los casos anteriores, pero sería un error. Se trata del más ingrato de los visitantes. Quien pasa por un blog y sobrevuela el contenido, equivale en la vida real, a esa persona que, habiendo conocido causalmente, sacará todas las conclusiones necesarias en solo 3 segundos mirando de costado, solo entablará una conversación sobre temas que sean de su propia comodidad, hablará solo para averiguar las cosas sobre las que ha inquirido, perderá todo el interés ante un culo caído y celulitis evidente. Es el ingrato que jamás va a dejar un comentario, o en el caso de que lo haga, será para plasmar la más miope de las críticas o pretender futuras visitas vía aquella ruta. Conclusión: las actitudes de un visitante ante un blog ajeno, tienen una estrecha similitud con los comportamientos entre seres humanos en la vía pública o cualquier circunstancia de la vida real. Desvirtuados por el hecho de que las personas no tienen una presencia física en estos casos, todos los comportamientos equivalen a la curiosidad humana por el otro, después de todo, se trata de personas. Y en este caso, inverso a las telenovelas, cualquier similitud con la vida real, SI es posible. [Nota] Por último, existe otro tipo de visitante que, no se encuentra exactamente circunscripto en el contexto detallado más arriba. Se trata de un conocido, visitante regular con fiaca, que ante posts muy largos, dolor de cuello, ganas de tomar jugo de naranja, etc., jamás deja un comentario, ni un saludo. A ellos, a los que si comentan, a los individuos A, B y C (A no es probable que lea esto), a mis familiares directos y no tanto, y a todos los que no me conocen, mis más cordiales saludos. * Hago Todo Menos Laburar. breve idea Tengo un día generoso y voy a regalar una idea brillante (?). Me las robaron tantas veces que esta vez va a sabiendas de que alguien se va a hacer asquerosamente rico gracias a mí (?). Y que Ghanesa nos ampare si esto cae en las manos equivocadas.El tema es así de simple (como todo lo revolucionario, empezó pelotudeando en una charla con mi hermana): como puede ser que todavía no se haya inventado -decían en un programa de tele- el minipucho, puchito, cigarrí, o como quieran bautizarlo. Todos los fumadores sabemos que pasado cierto momento de loca pelotudez de la smoking people (léase me la re banco, hago cosas que todos dicen que no hay que hacer y me la vuelvo a re bancar) sobreviene la lisa y llana pelotudez. Entonces ahí ‘Tengo que dejar de fumar, quiero dejar de fumar, debería dejar de fumar, o fumar menos’. Incluso el que dice que no quiere dejar de fumar, sabe que debería. Como sea, la keyword acá es: menos. Como menos calorías, menos colesterol, menos de lo que sea que el mundo diga que es malo. Pero hete aquí que la ansiedad no se deja convencer tan fácilmente por las modernas publicidades pro vida sana. Solo se adopta socialmente la forma, el fondo nunca llega. Está bien engullir 4 alfajores light seguidos, porque, oh, son light. So…estimados, quizás la utilidad de esto no sea en la realidad la solución al problemita del fumador, pero sí una gran estrategia psicológica. Para bien o para mal, la imaginación no me da para tanto esta noche, se me ocurre que sirve (aparentemente al menos, y con eso hoy alcanza) para sacarse esa ansiedad del estoydejandodefumar, o quizás para nada. I don’t know. Solo me preguntaba cómo puede ser que no exista*. Pregunta que, dicho sea de paso, me encanta hacerme. Ah, si, soy un torrente de diversión, ni lo digan. Bueno, ya saben, en unos años, cuando vean este maravilloso (tal vez satánico) invento venderse por ahí, cuando lo compren, cuando lo critiquen, recuérdenme. ¿Si? **
* También me pregunto cómo no existen cigarrillos tipo placebo, con la única misión de ‘ayudar’ abandonar el vicio, o con diferentes dosis de nicotina, ponele. Probablemente se vendería tanto como los ‘adictivos’ porque sabemos, oh lectores, que a esta altura de la modernidad venden tantos las enfermedades como sus respectivas curas. It’s a fact.
** Este año el día de la sobredosis de corazones será ignorado, ni merece un post en contra. Pst! ...[ hace dos años que este día no existe ] anticontestataria mentalComo no era justo desparramar tanta odiosidad (hey! esa palabra existe!) por el mundo, he aquí una exhaustiva (?) compilación de las frases que neutralizan el estado de ánimo de la contestataria mental, y que incluso llegarían a sacarle una sonrisa, si tuviera músculos faciales.
Comprate un bosque y perdete (o su variante terrena: comprate un pozo) Hacele un favor a la humanidad, alquilate una vida Apesta a rayos Es muy de mosquita muerta Sobre gustos no hay nada escrito, menos en las heladerías. Tiene cabeza solamente para que el cuello no le termine en punta. Para disfrazarme y que no me reconozcan...sonrío. No puedo, es tarde, si me quedo me convierto en calabaza. Yo solía tener una vida. Después me compre un módem. (leída por ahí) Intente ahogar mis penas en alcohol, pero las muy putas flotan. (leída por ahí) Sos muy enemigo. Le puse mi cara de orto por default. Callate, callate, callate, bestia infame. Cuando vos te compraste un pantalón yo ya lo hice bermuda. Old
son los traps (‘viejos son los trapos’ o su versión televisiva: viejos son los
monitores con letras verdes) A la que te criaste Pero por favor, esa es tan virgen como un dvd regrabable! Tengo un notición que te va a despelucar. Se deschavetó. Justifique su aislamiento social, tenga un blog (no podía faltar)
contestataria mentalEn la Si bien cualquier cosa que yo expresare tal vez tuviere
sentido, aunque pudiere sonar tajante, en mi mente, tiene, de hecho, mucho
sentido. Si alguna de mis yo abriere la boca sería para hablar de algo que,
mínimamente, aquella hubiera pensado. Pero la contestataria mental no necesita pensar
tanto, porque sabe que jamás abrirá la boca. Si lo hiciere, tendría que meditar
qué dice, y por lo general son axiomas absurdos, arbitrarios y ridículos que
tienen la fuerza de un soplido agónico. Aun así, existen. Tengo días así, y digo ‘así’ porque no tienen más
explicación que un señalar y decir así como decir acá o decir ahora, en los que
motivos coherentes no hay. Cualquier arbitrariedad inútil sirve para autosacarme
de quicio en un parpadeo. (Se me ocurre que en la provincia de Santa Fe tendría
que haber dos localidades vecinas, a saber, Quicio y Las Casillas, es una
injusticia que no existan). Anoche encontré a la contestataria pasándome una lista con frases inadmisibles. Y de no ser porque estaba acostada y sepultada bajo las sábanas hubiera empuñado un sable justiciero para salir a contar lenguas. Hay cosas que ella no soporta escuchar. Cuando se ve obligada a hacerlo, todo lo que siga, se convierte en una nebulosa incomprensible. Son frases-cacheteda que le impiden percibir cualquier expresión posterior de su eventual interlocutor. Por eso, si hablas con ella, jamás le digas:
Encargó familia Hoy por hoy Si ‘habría’ sabido, habría ido (o cientos similares, para
las cuales tengo un post entero) No, pero es otra inteligencia, es inteligencia emocional A la buena de Dios (y la mayoría de la que se escuchan en
las noticias) Como perro con dos colas Buscarle el pelo al huevo A las armas las carga el diablo Como dijo Jack el destripador, vamos por partes. Fulano y Mengano (Fulano, pasa, Mengano, no) Está más buena que comer con la mano Ni chicha ni limonada Por si las moscas Va como piña Como por un tubo De paso cañazo Más ordinaria que (y cualquier cosa que siga acá es
terrible) Siempre hay un roto para un descosido. Más vale pájaro en mano que cien volando. Que patatín, que patatán (a esta por suerte hace mucho que no la escucho porque es la que más odio)
Felisa Nio
Invadida (?) por el sarcasmo, lapiz en mano, blog, mate e internet (máscaras ficticias para no decir: estaba al pedo) comparto con uds mi particular (quizás porque sea solo algunos años) visión de los fines/principios de año. Si hago un enoooorme esfuerzo por imaginarme* el vaso, el agua, y elegir entre lleno o vacío, solo puedo mencionar que este año puedo tocar Para Elisa en el piano (y el piano), cosa que el año pasado no podía hacer. Oh, bendita superación de mí misma! (?)
Ahora tengo que conocer a una Elisa y olvidar todo cuanto haya oído de vendedores de helados y churros. Y rogar que Beethoven me perdone.
Si, este año pinta bien. (????)
*a la tan infame pregunta de si veo el vaso medio lleno o medio vacío cabe aclarar que, si bien todos los que me conocemos sabemos qué respondería, opto a veces por decir 'eh? de qué me hablás? acá no hay ningún vaso' o bien, si me mostraren el recipiente en un acto desmedido de concretitud para que responda puedo optar por 'ah, gracias, tenía sed'. Aunque la mejor respuesta sin dudas fue de ella, pero la dejo para el año que viene.
un elefante se balanceaba sobre la tela de una araña (?)
Ah, si, como el perspicaz lector habrá notado, este es mi post de 'balance' del año, hecho a ultimísimo momento, como hago todas las malditas cosas en mi vida. Si supiera hacer las cosas cuando es debido, otra seria la historia de mi vida, es más, estoy casi segura de que podría llamar a lo que tuviere, vida. Entonces, pensaba y dibujaba, se balancea mi vida, pesada como un paquidermo africano, sobre la tela de una araña. Nunca mejor dicho ‘elefante’ ‘balanceaba’ y ‘tela de una araña’. Cuánta sabiduría hay en las canciones infantiles, y uno ignora. El recuento real me lo quedo para mis adentros, porque sería demasiado largo, heavy y jodido de postear (y no se me canta). Mejor, dejo una metáfora reee loca de lo que es hacer balances en la vida, y to another thing butterfly, porque todos sabemos que cuando a un elefante se lo mira hacer piruetas, se pone nervioso, y le sale todo mal. Y yo no quiero mi elefante se caiga, que bastante caro me salió, carajo. Feliz año a todas las vidas elefantunas que deben estas embriagándose ahora, y a las que deberían pero no lo hacen. Aunnnque, ya que la felicidad y/o mejora del año por venir no está garantizada de ninguna manera, al menos procuremos estar seguros de que no pueda empeorar, y si aprendimos algo en el 2008 como para no estropearnos el futuro, sería muy bonito que el 2009 sirviera para practicarlo. (dije bonito?) En fin, este es el mensaje pesimista más optimista que se me ocurre ahora. Saludos a todos. a buen entendedor...dos palabras (en google) Ven! Ven que Google y Facebook SI sirven para algo! Hice la mejor búsqueda de mi vida... Oh, si tan solo estas mujeres fueran mis amigas. Muero por decirme conocida de alguna de ellas, muero por usurpar sus identidades. Hay un infinito potencial en estas personas y quizas ellas ni lo sepan... [tengan a bien hacer click en la imagen para comprenderlo todo] ![]() (nota mental: me voy a cambiar el nombre ya mismo, si Max Power ya existe, entonces me quiero llamar Norma Iram, oh, si!)
...Todavía no se qué es lo que esto me causa. Sorpresa y vergüenza, supongo. Enojo, también. Impotencia, mucha. Es terriblemente triste ver los límites tan siniestros de la intolerancia. Hace dos posts escribí algo al respecto, leve, apuntando al exceso de amor propio y al hecho de que resulte tan normal como socialmente aceptado hacer de los propios pensamientos y prejuicios un parámetro arbitrario con el que juzgar a los otros. Y del juicio radical y necio, al acto ejercido contra otros, a modo de merecido castigo, lesionando cualquier posibilidad de comprensión, hay un paso muy chiquito. Hoy la intolerancia toma otro sentido, el de siempre, quizás, el crudo, el extremo. Mataron a un pibe que tenía 16 años, a trompadas, por ser Flogger. (De más está decir que no hay manera de entender una cosa así.) Muchas veces escribí sobre los flogs, lo que creo que simbolizan, como empobrece a la comunicación y como desvirtúa cierta escala de valores que se corre del contenido hacia la sobreexposición vacía. Diga lo que diga, piense lo que piense, es solo mi percepción sobre las cosas, como todos las tenemos sobre el mundo que nos rodea. Pero hay una diferencia infinita entre pensar algo, creerlo, defenderlo, y obrar en consecuencia por sobre la vida de alguien más. Pensamientos radicales, supongo, tenemos todos. Pero qué tan radicales y a cuántas cosas nos habilitan, depende de la educación, el sentido común, y la noción de respeto que cada uno maneje. Hacer valer un juicio, un prejuicio o un argumento, violentamente, sobre otra vida, marca el límite entre el asco y la impotencia de sabernos tan pobres y tan precarios. (parce absurdo como una diferencia enorme se desdibuja en un pequeño paso) Retomo una vez más (supongo que nunca me voy a recuperar de este tipo de pensamientos) mi sensación de que la humanidad está enormemente empobrecida. Pocas cosas quedan a la vista de esas que nos humanizan. Todos los días, idiota de mí, me enfrento a la angustia que me produce ver cómo nos hacemos humanoides, cómo nos alejamos del sentido común, de la sensiblidad, angustiante pero necesaria, y por sobre todas las cosas, de la tolerancia. No lo puedo entender, y quizás sea porque tratar de entender está definitivamente pasado de moda y cada vez es más diminuto el espacio para tratar de pensar en algo, de debatirlo, ni hablar, y de solo pensar en transformar algo a partir de la observación y los actos responsables, me da un ataque de deprimente risa resignada. Nada hay que entender cuando la televisión educa, cuando los discursos nos son presentados como palabras que repetir, cuando ser padre parece más un castigo que un acto de responsabilidad y amor, cuando el debate de un mísera idea pasa a ser la pelea berreta entre dos nadies sin nada que decir, cuando los libros y las charlas de la vida real parecen una pérdida de tiempo, y la radicalización de las modas más idiotas, una manera de vivir. Me mudaría de planeta, si fuera un poco más ingenua, y no supiera que esta estupidización la encarna y la genera la humanidad misma, entregada a la comodidad de digerir una realidad absurda, violenta, de exclusión, intolerante al extremo como única manera de detentar una cuota de poder en la vida cotidiana, ya demasiado lejos del poder real de quien decide algo de la propia vida. Nos educan, subliminal, liminal, o supraliminalmente para no tolerar. Las personas, hoy, no sabemos tolerar. No vamos a creer que tal cosa sea casualidad, no es. El que trata de entender algo, de saber, de soportar la misma angustia que la vida supone, sufre todo tipo de dolorosos padecimientos, entre la sospecha de que está haciendo algo ridículo que solo resta tiempo a la anestésica vida diaria, la verificación de que es casi imposible comunicar una idea entre sordos, que el diálogo se convirtió en una melancólica utopía sepultada por el tiempo, ese en el que estábamos menos comunicados y como no había nada que hacer, cosa que comprar ni foto que sacarse, la gente se dedicaba a pensar, ponele. Si esto fuera una charla con mis amigos de charlas, pasaría horas exponiendo un argumento atrás de otro, deprimentes todos, del por qué somos una masa anónima de protoseres, sumidos en la virtualidad más siniestra, creyendo que la pasividad de actos y pensamientos en los que nos hundimos hace tiempo, realmente son el sentido de una vida, y qué felicidad si tenemos la dicha de que los problemas del mundo no nos molesten, y mucho mejor si hay objetos que nos enriquezcan, y definitivamente rozamos la perfección si podemos identificar dos bandos y ponernos del lado del mejor, a cualquier precio, porque ahí está nuestro valor. Qué asquerosa, burda y peligrosa mentira. Este pibe se murió de un infarto, tirado en el piso, por los golpes que recibió por cómo se vestía, por ser flogger. (Los flogs, me parecen absurdos, eso lo sabe cualquiera que me lea, pero un flogger es una persona, y es muy triste ver que no se puede separar a la persona del fenómeno que profesa, y menos se puede tolerar que cada individuo tenga derecho a desenvolverse en el ámbito que mejor le parezca). No puedo entender la violencia por la violencia misma, no puedo creer que los pibes se maten por cosas tan inconsistentes como una manera de vestirse. (entre muchas otras cosas que no puedo entender) No puedo dejar de pensar en lo angustiante que es mirar alrededor y ver tan claramente como la idiotez se convirtió en un valor, y como nos acostumbramos tan cómodamente a no pensar, no educar, no transmitir, no preguntarnos, no pretender ser buenas personas, o regulares, o simplemente personas, que conviven con otras. Es tan peligroso acostumbrarse plácidamente a no tolerar… tan. Cumbio, que llamada por los medios es ahora the face of this tristeza, siempre me pareció el estereotipo del culto al vacío. Pero mirando esta muerte, que absurdamente es noticia (y justamente por eso ya no preocupa a nadie y se hace olvidable entre las de mañana y pasado) no puedo evitar pensar que mucho más peligroso que el simbolismo que Mrs.Cumbio representa, hay otros vacíos, definitivamente más terribles, simbolismos más solapados y siniestros, causalidades premeditadas en pirámides de poderes concretos y nombres escasos, vacíos más enfermos y más aceptados por todos, ante los que no podemos reaccionar. Este pibe puede ser cualquiera, podes ser vos mañana, si no te mata la inseguridad o te envenena la negligencia de alguien más, puedo ser yo, podemos ser todos. De hecho, somos todos. Porque la realidad de salir a la calle y morirse por los motivos más absurdos (y sobre todo insultantemente evitables) está siendo cultivada y aceptada, sumisamente, por todos nosotros. Me da mucha lástima, bronca, pero más que nada, vergüenza. Vergüenza de ver cómo ya no hay excusas, ni un segundo de sentido común aplicado a la vida, como para entender que es jodidamente peligrosa esta manera tan liviana de vivir, donde hay un solo paso de la ignorancia al prejuicio, del prejuicio al fundamentalismo violento, y de la violencia al desvalor de la vida. Y ahí ya es muy tarde. O eso siento ahora, y nunca tuve tantas ganas de estar equivocada y sentir que todavía podemos pensar, ser buenos padres, educadores, comunicadores, amigos, personas en definitiva, más sensatos y responsables. Que no se quedan mirando esta ‘noticia’ como si no significara nada, porque no todos tenemos flequillos o tenemos otra edad, intereses, familias. Necesito creer que algo nos puede diferenciar de los monos, los soldados, las hormigas, la tropa idiota en la que nos estamos convirtiendo. Me quiero equivocar en este asco y esta vergüenza, mientras me da mucha tristeza pensar en todos los pibes que faltan morirse hasta que reaccionemos un poco.
[estoy tristemente segura de que más de uno se va a cansar de leer tanto, que en silencio va a quejarse de lo largo de este post, porque son cosas que poco importan, y dan tanta fiaca...]
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